Amsted: unas directrices inspiradoras
Entre Aix y Marsella, Amsted decora cinco pilares de la A51 con un diseño orgånico en el que la curva te invita a viajar.
A peticiĂłn de la asociaciĂłn Urban Art Up, dentro de un programa de puesta en valor de las infraestructuras impulsado por la DirecciĂłn Interdepartamental de Carreteras del MediterrĂĄneo (DIR MĂ©diterranĂ©e), Amsted ha decorado cinco pilares de la autopista A51, a la altura de SeptĂšmes-les-Vallons. El mural ocupa unos 160 mÂČ en esta importante y muy transitada vĂa entre Aix y Marsella. Como vive cerca del lugar, la artista pudo hacer varias visitas de reconocimiento antes de ponerse manos a la obra. «Pude observar los pilares in situ, imaginarme cĂłmo los iba a abordar y hacer maquetas». Ante este entorno tan austero, optĂł por crear una composiciĂłn abstracta en la que predominan las curvas, el color y el movimiento.
La curva como lenguaje
. La curva lleva mucho tiempo siendo el elemento central del vocabulario grĂĄfico de Amsted. Un estilo muy ligado a su trayectoria. Desde hace mĂĄs de veinte años, ademĂĄs de su trabajo artĂstico, ejerce como arteterapeuta en el ĂĄmbito psiquiĂĄtrico, con personas ingresadas en cuidados intensivos. «Para mĂ, esta forma sinuosa representa la flexibilidad y la adaptaciĂłn en el encuentro con el otro. Mis lĂneas hablan asĂ de esa capacidad de adaptarse». Esta experiencia tambiĂ©n alimenta otra dimensiĂłn de su trabajo: la relaciĂłn con la naturaleza. «Nueve de cada diez veces, las personas a las que acompaño expresan la necesidad de volver a conectar con la naturaleza. Como no pueden salir durante su hospitalizaciĂłn, este deseo surge muy a menudo. Creo que toca una dimensiĂłn profundamente humana, casi arcaica». En la A51, las curvas «evocan el mundo orgĂĄnico, sobre todo el mundo marino, pero tambiĂ©n los ciclos de la vida, ese movimiento perpetuo en el que todo evoluciona y se transforma». En este eje dedicado al desplazamiento, el movimiento de las lĂneas adquiere otro significado mĂĄs: la carretera lleva a otra parte, evoca el viaje. «Me gusta la idea de que estas lĂneas puedan sugerir tanto un desplazamiento fĂsico como un recorrido interior».
Componer con Marsella
Amsted tambiĂ©n ha adaptado su estilo grĂĄfico al entorno en el que se enmarca el mural. «Cuando pinto, elijo mi paleta en funciĂłn del entorno. AquĂ he partido de los colores de Marsella: el azul y el blanco». Los azules claros que cubren los pilares, surcados por lĂneas mĂĄs oscuras, evocan especialmente el mar. Esta primera gama se ha ido enriqueciendo al entrar en contacto con el lugar. «Al final del dĂa, la puesta de sol acaricia los pilares, creando una luz anaranjada absolutamente preciosa. AsĂ que elegĂ, en los extremos, degradados de rosa, azul, malva y violeta para aportar mĂĄs suavidad a este entorno tan crudo». Otro elemento inseparable del entorno: el graffiti, muy presente en Marsella. Por eso, Amsted invitĂł a Fuego a colaborar con ella. «En dos de los cinco pilares, Fuego pintĂł AMS en uno y TED en el otro». Una forma de hacer dialogar su estilo orgĂĄnico con uno de los lenguajes histĂłricos del grafiti marsellĂ©s.
Pintar la autopista
: pintar cinco pilares de seis metros de altura en medio de una vĂa tan transitada suponĂa unas dificultades poco habituales. DespuĂ©s de aplicar una capa de imprimaciĂłn, Amsted creĂł los distintos degradados. «Primero probĂ© con la pistola de pintura, pero no tenĂa suficiente potencia. AsĂ que volvĂ al rodillo, mezclando poco a poco los colores de Unikalo para conseguir unos bonitos degradados, y luego tracĂ© todas las lĂneas con el spray». Para garantizar la seguridad de su trabajo, la DIR MĂ©diterranĂ©e cerrĂł la autopista durante tres noches. «Eso cambiĂł por completo mis condiciones de trabajo. Con el trĂĄfico durante el dĂa, habrĂa tenido que estar pendiente constantemente de la plataforma elevadora y de la seguridad. Durante los cierres, pude trabajar con mucha mĂĄs tranquilidad». A pesar de que las temperaturas nocturnas aĂșn rondaban los 28 °C, la artista realizĂł asĂ la mayor parte del mural a la luz de su linterna frontal. «Era mi Ășnica fuente de luz. Pintaba por la noche y estaba deseando volver al dĂa siguiente para ver cĂłmo quedaba a la luz del dĂa». Una obra pensada para esta vĂa y su entorno, donde el lenguaje grĂĄfico de Amsted acompaña cada dĂa a miles de usuarios.
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